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lunes, 17 de noviembre de 2008

Buenos Aires me trata bien o nadie sabe para quién trabaja.

Calor! A veces me parece tan absurda mi obesesión, pero la verdad es que me cambia la vida el sol. Volví y Buenos Aires era otra. Cerré la puerta de regreso a casa y el teléfono sonó. Con jet lag encima salí disparada después de meterme en el vestido verde -que no había usado en un año y que todavía me queda- y, en menos de media hora estaba en una fiesta en un palacio. Sí, soy una paleta y asumo que me gustan las fiestas en los palacios -por su brillo y esplendor-, en los palacetes o donde haga falta...La fiesta de esta mi primera tarde de vuelta en Buenos Aires era para entregar dos premios, el primero a un señor-novelista-argentino y el otro a un señor mexicano por afirmar en un ensayo que la ciencia política ha muerto. Lo primero que reconocí nada más llegar fue el contraste de la estatura entre Villoro y Leo que escuchaban atentos al borde del reservado de la Legrand. Después de los aplausos una chica dejó libre la voz y se soltó con cancioncitas brasileñas mientras otro señor le tocaba la guitarra, otros bebían champagne...otros contaban uvas, otros se las comían. Yo procuraba estar muy atenta a todo lo que pasaba, a las palabras que salían de los discursos, a los agradecimientos interrumpidos por los murmuros,a la gente que se saludaba y charlaba en grupos que se disolvían pronto, hasta que me acerqué a la comida y me perdí en la cazuela de mariscos...
En definitiva nadie sabe para quién trabaja...

martes, 6 de mayo de 2008

La compu de Juan


Juan Villoro y Leo Tarifeño, en Bs As.


La computadora de Juan fue aplastada. En algún aeropuerto del mundo un objeto pesado (otro equipaje de mano) cayó sobre la compu de Juan, todo sucedió en la oscuridad de la banda-detecta-objetos que se pueden transformar en armas.
El plasma de la pantalla se patina cual dibujo acuático. Juan es un artista, pero de las letras. El resultado del accidente: la compu en la que suelo escribir estos posts, (mi compu)sustituye a la compu de Juan durante su visita a Buenos Aires. ¿me atreveré a escribir nada después de que Juan escribió en ella?