Hacia cualquier punto al que girara la vista me encotraba con un cartel que anunciaba chiles en nogada. En restaurantes de lujo, en fondas, en la provincia, donde fuera los platos prometían teñirse de los mejores ejemplares de estas delicias tricolores.
Se termina la temporada y me guardo la certeza, de que el que me tocó a mi, servido en un plato de talavera poblana ha sido el más rico que comeré en toooooda mi vida.
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martes, 29 de septiembre de 2009
martes, 23 de diciembre de 2008
Bodegones de Buenos Aires.
Qué placer! aquí se llaman rabas y están buenísimas, son los calamares a la romana. El secreto es comerlos acompañados de una botella de cerveza Quilmes en una terraza cuando esté bajando el sol. La cerveza bien podría ser otra...lo sé...es para que suene argentino. Miro las mesas más cercanas y descubro que como en cualquier paradero porteño también hay milanesas con papas, simple, delicioso y encantador.
Me han regalado este libro y en el Gijón inicié el siguiente reto personal: ir a cada uno de los treinta bodegones que tiene a bien recomendar este señor, Pietro Sorba.
Me parece que valdrá la pena la tourne, me quedan 29 escalas...¡es el primer propósito del 2009!
El Gijón está aquí en el barrio, en Montserrat,
Chile al 1402.
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viernes, 12 de diciembre de 2008
lunes, 10 de noviembre de 2008
En DF también te puede pasar:
Que después de una jornada de trabajo en la que sentarse a comer no ha sido posible le comentes a tu hermana "lo que daría ahora por un mole poblano, por unos tacos de..." y que la chica que lleva trabajando contigo todo el día nos escuche y responda: ¡vamos a ver a mi familia, están en una fiesta, se pasaron toda la mañana preparando la comida! y que por acto de magia en menos de media hora te encuentres sentada en una mesa, rodeada de una familia que jamás te ha visto en su vida pero que te trata como si te conocieran de siempre, celebrando a un desconocido con el acto más noble que pude tener, comer de todo lo que en su honor se había preparado. En cuanto llegamos nos montaron una mesa por la que empezaron a desfilar ollitas de barro con guisos recién recalentados: rajas con queso, cochinita pibil, tinga, mole verde...¡Mole poblano! Una jarra de agua de jamaica, fue el centro de mis deseos hechos realidad, las cebollas moradas con chile habanero -que pica hasta la madre- mi más rico tormento y el olor a tortillas calientes traídas por el padre de Marlen cada tres minutos a la mesa, la imagen que me caló y que guardaré de esa familia siempre...
Gracias Marlen.
El domingo se come en familia...aunque no sea tuya.
Gracias Marlen.
El domingo se come en familia...aunque no sea tuya.
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